¡Peligro, si abusas la pasta te saldrá por las orejas!

Me refiero a la que se come. La italiana. Rigatone, Fettuccine, Farfalle o Penne. Esa que tanto nos gusta y comemos para aburrir.

Los jóvenes —estudiantes universitarios o trabajadores que comparten piso— son los únicos seres vivos capaces de sobrevivir a base de hidratos de carbono. Pasta por un tubo. Para comer, cenar y hasta desayunar.

Algunos estudios de la Universidad de Tagliatella ya empiezan a demostrar que el cuerpo de según que jóvenes de entre 18 y 25 años contiene más pasta que agua. Y que su descendencia puede que herede rasgos Fusili. A ellos no les importa. Seguirán comiéndola hasta reventar.



El papel de regalo no se regala

En estas fechas tan señaladas —como diría un cazaelefantes que hoy cumple 77 años—, existen a grosso modo dos tipos de tiendas: las que regalan el papel de regalo y las que exigen comprarlo. Y en ellas acuden dos tipos de clientes: los que entienden que el papel no cae del cielo y por tanto tiene un valor, y los que se indignan por tener que soltar unos céntimos por el rollo decorado con motivos navideños. “¡Es que hay que pagar por todo!”, reniegan los últimos.



Lo que dura una T-Jove

No hay manera. 88 días sin actualizar el blog. Casi como lo que dura una T-Jove. Bueno, visto así, no son tantos días. Suerte que escribir es más barato. O no.

En fin, que hoy actualizo por fin este espacio que tantas veces ha cambiado de color. Que tantos parones ha sufrido. Pero que aún sobrevive. No sé aún de qué va a tratar este post al que de momento no he puesto título. Sí sé que no hablaré de mis propósitos de 2015 ni tampoco haré balance de 2014. O sí, ya veremos.



¿Quieres unirte a nuestro equipo?

Andas buscando ofertas de trabajo como loco. Te subes por las paredes por intentar salir o, mejor dicho, no entrar en esa lista negra de la que forman parte 5’6 millones de españoles. Te agarras a lo que sea: captador de socios para oenegés en la calle, repartidor de pizzas, dependiente en tienda de ropa, becario community mánager. Lo que sea. No importa lo que hayas estudiado, no importa que la oferta ponga salario no disponible, no importa que no te digan las horas que trabajarás. Te inscribes. A ver si me llaman de una puta vez.



Gracias, conductores de autobuses

En diciembre de 2013 escribí, en caliente, este artículo (Pobres conductores de autobuses) nada más salir de un autobús en Sabadell. Sentí la necesidad de plasmar lo que había visto, un pequeño ejemplo de lo que ocurre demasiado a menudo en ese ecosistema lleno de individualismo y mala educación que es (o suele ser, hay excepciones claro) este transporte público en nuestro país. La reflexión, más allá de liberarme, no llegó demasiado lejos. Pero meses más tarde, la magia de Internet y las redes resucitó esa crónica-denuncia.



Prohibido grabar

El lunes fui al Parque Acuático Costa Caribe de Port Aventura. En las atracciones del complejo de Tarragona ya había estado una vez, pero en los toboganes aún no. El chapuzón, pese a la triple ración de sol y a la típica aglomeración de julio, no estuvo mal. Qué os voy a contar, tirarse por los toboganes es divertido, emocionante, impresionante y, como no, refrescante; además, el parque está muy logrado, hay de todo, incluso raciones de Focaccia congelada a 6’50 euros o helados frigo a 3’40 euros. Pero como ya conocéis las bondades de todo parque acuático y las estafas en los precios de cualquier destino destinado al ‘guiri’, este artículo va de otra cosa. En el título ya tienes alguna pista.